martes, 20 de mayo de 2008

LA CONFIANZA

La desconfianza a priori en las relaciones internas de la empresa pertenece a un paradigma caduco no solo en lo empresarial sinó también en lo social, en lo cultural y en lo ético.
Lo habitual es que los hombres sepan decir; todos tomamos continuamente decisiones importantes y no tan impotantes en nuestra vida privada. El aparentemente menos emprendedor también pide créditos, alquila viviendas, tiene y educa hijos, reclama sus derechos cuando se siente injustamente tratado, arregla averias, planifica viajes....¿porque no iba a poder usar la misma capacidad resolutiva en su trabajo?
Será porque no es común sentirse implicado personalmente en la marcha de la Empresa tradicional. Algo falla estrepitosamente cuando uno no se siente implicado en el futuro de la organización en la que pasa la mayor parte del dia y de cuya viabilidad depende su estabilidad y la de su familia. Es un dibujo en negativo del empleado-emprendedor. Muchas veces la limitación de asignaciones y los argumentos para justicarla (falta de capacidada, etc.) solo traslucen un profundo pesimismo acerca del potencial humano.

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