
No hace más de un año que por primera vez oí la palabra “actitud” refiriéndose a los jugadores, en un reportaje futbolístico. Cuando un equipo no funciona, aunque el valor individual de los miembros del equipo sea alto, siempre se achaca, en el caso del fútbol, al entrenador, a la mala suerte, a las críticas de los periodistas, a demasiados partidos, al público que no apoya, etc…., pero nunca hasta ahora, se había mencionado la palabra, falta de “actitud” positiva del equipo hacia los objetivos.
Recientemente, ya se empieza hablar de la actitud de los jugadores en el campo, con timidez, y menos veces de lo que debiera, pero ya se usa el concepto.
En toda organización y más cuando la organización funciona por equipos, la actitud es la clave de éxito, las posibilidades de obtener buenos resultados, cuando en el equipo, cada uno individualmente tiene ganas, son mucho más altas que al contrario.
La labor del entrenador, cuando la actitud es buena, para mí se limita a que, contando con las ganas de los jugadores, ayudarles a coordinarse, a que las ganas positivas, sumen unas con otras, ya que en muchos casos, cuando hablamos de trabajadores futbolísticos cualificados, conocen perfectamente su trabajo y por ello, los aspectos técnicos son importantes pero menos.
El entrenador que es respetuoso con los trabajadores y aplica las reglas de un buen liderazgo, consigue más fácilmente el llegar a los objetivos.
Sigamos caminando….
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