Muchos Jefes, incluso altos directivos de grandes Compañías, se consideran buenos líderes porque su equipo y otros miembros de la organización, le dicen que si a todo, en muchos de los casos, lo que es un aparente respeto para él, es un sentimiento de miedo para el equipo y allegados.
Miedo a que no cuente contigo, a que prescinda de tus servicios, a que no te aumente el sueldo, a que te cambie de departamento, a que no te abone el “bonus” anual, semestral etc., y así un largo etc., hemos de añadir también a este miedo/respeto, aquel sentimiento que los trabajadores tienen hacia aquella persona, simplemente, porque tiene mucho dinero, porque ocupa un alto cargo, o por una inconcreto miedo a la influencia indirecta que pueda tener sobre ti y tu destino, aunque se dé el caso, de que sea de dominio público que es un/a incompetente profesional.
La crisis reduce algo estas situaciones, puesto que el lujo que representa para las organizaciones empresariales el mantenimiento de los malos gestores, hace que su número disminuya.
El liderazgo, no es vencer sino convencer, es contar con el equipo de verdad, utilizando sus aportaciones y facilitando que las mismas se produzcan, o sea, que el miembro de un equipo, se sienta algo propietario de la organización para la cual realiza su trabajo y sus aportaciones.
Sigamos caminado.
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