Muy brevemente, es muy repetido, lo cual debe significar que comenzamos a estar convencidos, que el éxito de las Empresas en gran parte depende de las personas, a las que denominamos trabajadores y como consecuencia es muy importante su aportación, la cual será mejor o peor según sean liderados.
El hasta ahora jerarca omnipresente, debe transformarse en un presente solamente y que prácticamente no se note o que se note solamente cuando haga falta.
El trabajador ha de ser contratado contando con que posee las competencias para el puesto, hasta hace poco no sabíamos muy bien que buscábamos en los candidatos, las competencias nos ayudan mucho a afinar el tiro, establecer los objetivos claros, o sea, lo que esperamos y a partir de ahí aparecer solamente cuando haga falta y dedicar tiempo a gestionar las emociones del equipo, conocer el equipo y que se note que estas pero solo por si hace falta.
Si este enfoque los de la cúpula de las organizaciones lo entienden, que no es fácil, estarán creando un equipo conseguidor, que en definitiva es lo que interesa y al propio tiempo harán a las personas felices, al menos en esta faceta de sus vidas y la organización conseguirá sus objetivos.
En la nueva era, en que las organizaciones han de funcionar con menos personas el conseguir lo antedicho es realmente crucial.
Sigamos caminando
jueves, 20 de enero de 2011
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